Descripción general
La prueba de mieloperoxidasa mide una enzima almacenada en los gránulos azurófilos de los neutrófilos y monocitos, que genera ácido hipocloroso y otras especies reactivas de oxígeno para destruir microorganismos durante la inflamación. Contribuye al daño oxidativo de los tejidos en la aterosclerosis, la vasculitis y los síndromes coronarios agudos mediante la disfunción endotelial y la inestabilidad de las placas. Los niveles elevados indican activación de los neutrófilos en enfermedades cardiovasculares, afecciones inflamatorias o infecciones, mientras que los niveles bajos no tienen relevancia clínica. En la práctica clínica, la prueba de mieloperoxidasa ayuda a identificar a pacientes con un riesgo elevado de sufrir episodios cardiovasculares y a monitorear las vasculitis inflamatorias.
Usos clínicos
- Estratificación del riesgo en el síndrome coronario agudo, además de la medición de troponina.
- Diagnóstico y monitoreo de las vasculitis asociadas con ANCA (poliangeítis microscópica y granulomatosis con poliangeítis).
- Evaluación del riesgo cardiovascular en pacientes con enfermedad arterial coronaria estable.
- Evaluación de la activación de los neutrófilos en infecciones graves o sepsis.
Tipos de muestras
- Plasma (se prefiere EDTA).
- Suero.
Métodos de medición
- Ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA).
- Inmunoensayo quimioluminiscente.
- Inmunoturbidimetría mejorada con látex.
Preparación para la prueba y factores que influyen en los resultados
- No es necesario ayunar; debe evitarse la aplicación prolongada del torniquete.
- Fumar, la insuficiencia renal o una infección activa elevan los niveles.
- Los corticosteroides y las estatinas reducen las concentraciones de mieloperoxidasa.
- La hemólisis de la muestra interfiere con los resultados del inmunoensayo.
Sinónimos
- MPO.
- Antígeno de mieloperoxidasa.